La pregunta "¿por qué la gente tiene fetiches?" tiene una respuesta científica sorprendentemente rigurosa. No es aleatorio, no es una señal de daño y no es tan raro como la mayoría de la gente supone. La investigación en neurociencia, psicología y genética ha identificado varios mecanismos superpuestos, y comprenderlos cambia la forma en que ves tus propios deseos.
Condicionamiento clásico: la explicación más respaldada
La evidencia más sólida de cómo se desarrollan los fetiches proviene del condicionamiento clásico: el mismo mecanismo que Pavlov demostró con perros y campanas. En la década de 1960, el psicólogo Stanley Rachman demostró que los hombres podían desarrollar una respuesta sexual leve pero mensurable a imágenes de botas después de que esas imágenes se combinaran repetidamente con fotografías eróticas. La asociación se formó a través de la repetición, no de la intención.
En la práctica, esto significa que si experimentaste repetidamente excitación en un contexto específico (usando cierta ropa, en un tipo particular de habitación, con un tipo específico de persona), tu cerebro puede haber formado un vínculo duradero entre ese contexto y la excitación sexual. El fetiche no surgió de la nada. Se aprendió, generalmente sin ser consciente, a menudo en la adolescencia, cuando los sistemas de recompensa del cerebro son más sensibles a nuevas asociaciones.
La teoría del mapa cerebral de Ramachandran
El neurólogo Vilayanur Ramachandran propuso específicamente una de las explicaciones más citadas para los fetiches de pies. En la corteza somatosensorial del cerebro (el mapa de las sensaciones corporales), la región que procesa la sensación del pie se encuentra directamente adyacente a la región que procesa la sensación genital. Ramachandran sugirió que el cableado cruzado entre estas regiones adyacentes podría producir excitación sexual en respuesta a la estimulación del pie.
Esta teoría se ha aplicado de manera más amplia para explicar por qué ciertas partes del cuerpo (manos, piernas, cabello) son objetos fetiche mucho más comunes que otras: sus representaciones corticales están más cerca de la región genital que otras partes del cuerpo.
El gen DRD4 y la búsqueda de sensaciones
Una variante del gen del receptor de dopamina DRD4 se ha relacionado con el comportamiento de búsqueda de novedades y sensaciones. Las personas que portan esta variante parecen tener una mayor necesidad inicial de estimulación y experiencias novedosas. Las investigaciones han conectado las variantes de DRD4 con una variedad de comportamientos (asumición de riesgos, viajes, creatividad) y algunos estudios han encontrado asociaciones con la exploración sexual y deseos no convencionales.
Esto no significa que los fetiches estén determinados genéticamente. Significa que algunas personas están neurológicamente preparadas para encontrar la novedad más gratificante, y la novedad sexual no es una excepción.
La ecuación erótica: atracción más obstáculos
El investigador sexual Jack Morin, en su emblemático trabajo La mente erótica, propuso que las experiencias eróticas más intensas comparten una estructura común: Atracción + Obstáculos = Excitación. Los obstáculos (la naturaleza prohibida de un deseo, el desequilibrio de poder, el riesgo de exposición) no son incidentales a la excitación. Son fundamentales para ello.
Esto explica por qué muchos fetiches están específicamente vinculados a lo que culturalmente está marcado como prohibido o transgresivo. La excitación no se trata sólo del objeto o la situación, sino de la carga que surge al cruzar un límite, incluso uno simbólico.
¿Son normales los fetiches?
El DSM-5, el manual de diagnóstico psiquiátrico, sólo clasifica un fetiche como un trastorno cuando causa angustia o daño significativo a la persona o a otros. Tener un fetiche, incluso uno intenso, no es en sí mismo un diagnóstico. Las investigaciones encuentran consistentemente que las personas con fetiches no están más angustiadas, no son menos funcionales y no tienen más probabilidades de dañar a otros que la población general. En muchos estudios, informan niveles más altos de autoconciencia y satisfacción sexual.
La incomodidad que muchas personas sienten acerca de sus fetiches proviene casi exclusivamente del estigma, no del fetiche en sí. Comprender de dónde provienen los fetiches (condicionamiento, neurología, personalidad) es el primer paso para relacionarte con tus deseos sin vergüenza.
